Explicación del cuadro

El cuadro es un signo, que nos habla de la infinita Misericordia de Dios, que fluye constantemente del Corazón de Jesús.

Kasimirowsky recortado

El Cristo del cuadro es el Cristo vivo, en camino, Cristo resucitado, erguido, de pie, que va hacia los hombres. El fondo es oscuro y la luminosidad alrededor de la cabeza del Salvador toma la forma de la aureola.

La imagen representa a Cristo resucitado con los signos de la crucifixión en las manos y en los pies. Del corazón traspasado, que no es visible en el cuadro, salen dos rayos: uno rojo y otro pálido.

Es muy distinta a las imágenes de Jesús crucificado que resaltan más el aspecto doliente y sacrificial del Viernes Santo. La imagen de Jesús Misericordioso es la experiencia de la resurrección.

 

LOS RAYOS5f05

Escribió Sor Faustina:

“Una vez, cuando el confesor me mandó preguntar
al Señor Jesús por el significado de los dos rayos
que están en esta imagen; contesté que sí,
que se lo preguntaría al Señor.

Durante la oración oí interiormente estas palabras: Los dos rayos significan la Sangre y el Agua. El rayo pálido simboliza el Agua que justifica a las almas. El rayo rojo simboliza la Sangre que es la vida de las almas…
Ambos rayos brotaron de las entrañas más profundas de Mi misericordia cuando Mi Corazón agonizante fue abierto en la cruz por la lanza.”(299)

 

En otras palabras, estos dos rayos representan tanto los Sacramentos de la Iglesia, nacida del Corazón traspasado de Jesucristo, como también los dones del Espíritu Santo, cuyo simbolismo bíblico es justamente el agua. Dijo Jesús:

 “Bienaventurado quien viva a la sombra de ellos, porque no le alcanzará la justa mano de Dios.”(299)

 

LAS PROMESAS DEL SEÑOR A LOS QUE VENERAN EL CUADRO

santa-faustina-kowalskaLa imagen representa, entonces, la inmensa misericordia de Dios y ha de desempeñar el papel de un recipiente para recoger gracias y de una señal que ha de recordar a los fieles la necesidad de confiar en Dios y de ejercer misericordia hacia el prójimo.

Acerca de la imagen Jesús dijo a Santa Faustina:

“Prometo que el alma que venere esta imagen no perecerá. También prometo, ya aquí en la tierra, la victoria sobre los enemigos y, sobre todo, a la hora de la muerte. Yo Mismo la defenderé como Mi gloria.”(48)
“A través de esta imagen concederé muchas gracias a las almas; ella ha de recordar a los hombres las exigencias de Mi misericordia, porque la fe sin obras, por fuerte que sea, es inútil.” (742)

El culto a la imagen consiste en una oración confiada acompañada de obras de misericordia. Con esta comprensión del culto a la imagen, Jesús relacionó las siguientes promesas: grandes progresos en el camino hacia la perfección cristiana, la gracia de la salvación eterna, la gracia de una muerte feliz y todas las demás gracias y beneficios temporales que las personas misericordiosas le pidan con confianza.

“Ofrezco a los hombres un recipiente con el que han de venir a la Fuente de la Misericordia para recoger gracias. Ese recipiente es esta imagen con la firma: Jesús, en Vos confío.” (327)

“Por medio de esta imagen colmaré a las almas con muchas gracias, por eso, que cada alma tenga acceso a ella.”(570)

 

LA MIRADA DE JESÚS

Mirada.jpg“Una vez Jesús me dijo: Mi mirada en esta imagen es igual a la mirada desde la cruz”.(326)

 Al contemplar el cuadro, abramos nuestra alma a la mirada de Jesús, llena de amor y de ternura. No es una mirada condenatoria sino una mirada de amistad y acompañamiento.

Que ella purifique y llene nuestra alma de confianza en Su infinita misericordia.

 

LA FIRMA: “JESÚS, EN VOS CONFÍO”

Firma

*La inscripción en polaco tiene tres palabras:
“Jezu, ufam Tobie”

Santa Faustina escribió en su diario:

“Una vez el confesor me preguntó cómo debía ser colocada la inscripción, ya que todo eso no cabía en la imagen.Contesté que rezaría y que daría la respuesta la semana siguiente. Al alejarme del confesionario, y pasando cerca del Santísimo Sacramento, recibí el entendimiento interior de cómo debía ser la inscripción. Jesús me recordó lo que me había dicho la primera vez, es decir, que estas tres* palabras debían ser puestas en evidencia. Las palabras son estas: Jesús, en Vos confío. Entendí que Jesús deseaba que fuera colocada esa frase, pero además de estas palabras no daba otras órdenes precisas.” (327)