La Llama de la Misericordia

El Papa Juan Pablo II el 16 de Diciembre de 2003, en el Vaticano, encendió la primera “Llama del Amor Misericordioso” o fuego de la Misericordia.

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   Con las dispensas especiales por parte de aeropuertos y aerolíneas, este fuego fue llevado por Monseñor Zajac desde el Vaticano hasta el Santuario de la Divina Misericordia en Cracovia-Lagiewniki, Polonia. Allí se mantiene encendido perpetuamente en la Capilla del Convento y en la capilla de adoración perpetua de la Basílica. Dicha llama nos recuerda las palabras de Juan Pablo II al consagrar el templo y el mundo a la Divina Misericordia: “Es preciso transmitir este fuego de la misericordia…”

Desde allí ha sido ofrecida a diferentes comunidades, ciudades y países.

Ingresó a nuestro continente por Costa Rica, y desde allí a Chile y Argentina. 

   En la Semana Santa de 2006 fue entregada por primera vez, a los devotos que asistieron al “Retiro de la Divina Misericordia” en La Falda, Córdoba.

   El Domingo de la Misericordia de 2007 -23 de abril -, gracias a los “Apóstoles de la Divina Misericordia” y al P. Germán Saksonoff, llega a nuestro Santuario para permanecer junto al cuadro de Jesús.

 

   El 26 de septiembre de 2007 fue encendida y bendecida esta lámpara traída desde Roma, especialmente y en persona, por Monseñor Guillermo J. Karcher (sacerdote argentino y vecino del barrio), Capellán y Ceremoniero del Papa Benedicto XVI