MISERICORDIA

La segunda actitud de esta devoción es la misericordia hacia el prójimo. Es lo que hace que la devoción a la Divina Misericordia no sea tan sólo una devoción, sino que exige la actitud evangélica del amor concreto hacia los demás.

MisericTeresa

“Porque tuve hambre, y ustedes me dieron de comer; tuve sed, y me dieron de beber.” (Mt. 25, 35)

El Papa Juan Pablo II define misericordia como “el segundo nombre del amor”. Es un particular modo de amor frente a la pobreza, la injusticia, el sufrimiento y el pecado. Misericordia es amor compasivo.

La misericordia usualmente se muestra como dos movimientos: “corazón” y “brazos”.

El primer movimiento es del corazón. Cuando vemos a alguien que está sufriendo, nuestro corazón se enternece por esa persona. Y, cuando el sufrimiento del otro es muy grande, no es sólo nuestro corazón el que se mueve, sino que la compasión llega hasta nuestras entrañas.

El segundo movimiento de la misericordia es un movimiento de los brazos. En otras palabras, después de que sentimos compasión por alguien, buscamos a menudo llegar a ayudarlo para aliviar su sufrimiento. Por ejemplo, cuando vemos a un amigo que está agobiado por el dolor, nos acercamos a él para abrazarlo y consolarlo. Por lo tanto, la misericordia es sentir compasión por el sufrimiento de los demás y llegar a ayudarlos.

“Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo”.
(Col. 3, 12-13)

“Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo. Pero yo les digo:Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores; así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir su sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos”

(Mt. 5, 43-45)

¿Por qué Jesús pide amar a los propios enemigos, o sea, un amor que excede la capacidad humana? En realidad, la propuesta de Cristo es realista, porque tiene en cuenta que en el mundo hay demasiada violencia, demasiada injusticia y, por tanto, sólo se puede superar esta situación contraponiendo un plus de amor, un plus de bondad.

Este “plus” viene de Dios: es su misericordia, que se ha hecho carne en Jesús y es la única que puede “desequilibrar” el mundo del mal hacia el bien, a partir del pequeño y decisivo “mundo” que es el corazón del hombre» (Benedicto XVI, 18 de febrero de 2007)

Jesús le dijo a Santa Faustina: “Exijo de ti obras de misericordia que deben surgir del amor hacia Mí. Debes mostrar misericordia al prójimo siempre y en todas partes. No puedes dejar de hacerlo ni excusarte ni justificarte”.
Los actos de amor, entrega y servicio al prójimo, son una condición necesaria para recibir las gracias. Y así además, se recuerda a los hombres la infinita Misericordia de Dios.

“Te doy tres formas de ejercer misericordia al prójimo: la primera – la acción, la segunda – la palabra, la tercera – la oración. En estas tres formas está contenida la plenitud de la misericordia y es el testimonio irrefutable del amor hacia Mí. De este modo el alma alaba y adora Mi misericordia.” (742)

Más citas del Diario de Santa Faustina

Cita 1

Nº 1317

“Si el alma no practica la misericordia de alguna manera no conseguirá Mi misericordia en el día del juicio. Oh, si las almas supieran acumular los tesoros eternos, no serían juzgadas, porque su misericordia anticiparía Mi juicio.”

 

Cita 2

Nº 1777

“Tú conoces todo el abismo de Mi misericordia, entonces recoge de ella para ti y especialmente para los pobres pecadores.”

 

Cita 3

Nº 1777

“Has de saber, hija Mía – decía a Santa Faustina – que mi Corazón es la Misericordia Misma. De este mar de misericordia las gracias se derraman sobre el mundo entero. Ningún alma que se haya acercado a Mí, se ha retirado sin consuelo.”

 

Cita 4

Nº 1777

“Deseo que esta misericordia se derrame sobre el mundo entero a través de tu corazón.” (…) “Cualquiera que se acerque a ti, no puede retirarse sin confiar en esta misericordia Mía que tanto deseo en las almas.”

 

Cita 5

Nº 1777

“Reza, cuanto puedas, por los agonizantes, impetra para ellos la confianza en Mi misericordia, porque son ellos los que más necesitan la confianza quienes la tiene muy poca. Has de saber que la gracia de la salvación eterna de algunas almas en el último momento dependió de tu oración.”